el vampiro (o la raza nocturna)

Para Juan T.
Porque qué es la amistad
sino sangre de Eternidad

Aquí están los días que temimos
                                durante Todos los Siglos...
Las estrellas han dejado de girar
                                Y de escribir en el hielo.
Sus dedos de alambre son como un pincel
                Rebosante de vértigo y de estelas
Que ya no acarician: Se aferran
como medusas a los pájaros de plástico...

Sí, mi Amigo, decae el mundo, viejo caballo
                ensartado entre las moscas:
Ya no hay laberintos ni niebla
                                Hay muelles de metal
Ya no hay vírgenes que enloquezcan
en las noches aunque parezcan bosques
ni aunque la Luna comience
                                - como, a fin de cuentas,
                                siempre hizo... -
a sangrar entre gritos de fantasmas.
Tiempos nefastos, Camarada
éstos en que ya nadie recuerda
Que si los días tienen la voz áspera y metálica
es porque se han convertido en un perro enfermo
                                Que se encadena a sus mentes.
Y es triste que sólo nosotros
                - tú y yo, y otros pocos... Ya sabes,
                los de las Madrugadas de Plata -
veamos que son sus dientes
                Como edificios o botas usadas
los que devoran los Abanicos
                                                Y las Olas.

Pero también es fortuna,
                Hermano
Que aún quedemos algunos de esta Raza:
Que sigamos viendo la sangre que cuelga
                                                                de los árboles
Que toquemos la música de los ríos
                Y acariciemos sus músculos azules
Cuando, como los lobos, se detienen a meditar.
Porque somos Nosotros los que vemos que,
                                                en cada cama de hospital,
Hay una perla
                                O una palabra...
Así que, estés donde estés,
Pidamos que la noche extienda sus alas
y que sea como un barco cargado de profecías.
Pues nuestro grito será una mano de gigante,
un puño de negro terciopelo
                                Alzándose entre el barro:
                ¡Que las espadas sigan cantando!...

                                                                (verbigratia, Carpe Diem...)

1 comentarios:

david dijo...

Primero, como es el primer comentario que hago, enhorabuena y gracias por el blog. No todos tienen que ser diarios personales...

Y ya entrando en harina, y hablando de este poema en concreto, me ha encantado la sensacion de decadencia y cansancio que transmite.

Aunque ya te aviso, no todo serán felicitaciones segun avance en mi lectura.