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el espacio interior

(proyecto para una letra de pop minimalista)

No me digas que te duele
Si despierto a las avispas
Si al decirme que me quieres
Ves que yo aparto la vista

Ten presente aquellos días
Con las manos enlazadas
Te juré que te quería
Y tú no decías nada

Cada noche pinté un sueño
Que colgué de tus miradas
Me sentía un niño pequeño
Cuando te ibas tan callada

Mi frontera era tu cuerpo
Idolatré tus pisadas
Con tu ausencia eran desiertos
Mis eternas madrugadas

Pero nunca llegué cerca
Del palacio de tu alma
Yo me hundía entre mareas
Y tú nadabas con calma

Y ahora que mi voz se enfría
Que he quemado los recuerdos
No vengas con que es el día
En que iba a empezar lo nuestro

tiemblas


Tiemblas,

cada nuevo paso, tiemblas
con sollozos de estrechos túneles,
                                                [cristal
líquido inseguro entre restos de coral.
Y sueñas,
en cada recodo, sueñas
con el lago que se eleva, noble,
                                                [gótica catedral
finas espinas de agua empujándote al umbral
Con miedo,
como en cada puerta, miedo
zigzagueando entre gruñidos, entes vivos
                                                [en tu mar
Orgánico, mullido, bronco, hiriente al caminar
Y esperas,
entre el humo seco, esperas,
junto a franjas de vacíos ambiguos
                                                [en la senda vital
entrecruzadas con confusos dilemas...
                                                ...al despertar

ma bohème

Et je les écoutais, assis au bord des routes”
Rimbaud

Cuando los rostros se convierten en mariposas quemadas
Y el Sol es circundado por espinas verdes
El silencio moldea el vacío en esta tierra
donde las flores se vengan, y una mirada
se agita a veces como el vuelo de una gaviota...
Es mi bohemia la que abre los caminos
Y propicia que las voces conjuren matorrales
en las fronteras en las que la sed pide monedas
para calmar las dudas de su poder tembloroso
y comprender que es un Dios, y la Muerte
es una araña en mi pecho, y recuerda
que nunca sentiré cerca los labios del mediodía...
Aunque las sábanas en la noche no acepten
que sus raíces se tuerzan con números agudos
seguiré sentado sobre ancianos de madera.
Aunque las certezas sean horizontales
Y habiten donde las hachas no abren cuevas
Y se desangren los ataúdes, sin dignarse
a hablar por una vez a los tan nobles buitres,
No permitiré que olores tan frescos como tus alas
se disuelvan pidiendo a gritos una nube para rasgarse...

sólo sé


No recuerdo ninguno de los nombres del sol...

Hace años los robles me contaron una historia
antes de que la Isla se cubriera
                                de blancas hojas espesas
Y los caminos se saciaran de pasos.
Me hablaron de los tiempos en que los gritos
                                desfigurados entre auroras de sal
eran capaces de desgarrar la coraza de las olas
Y hacer brotar las espigas
                Girando como bailarinas del crepúsculo.
Los caballos de aquel siglo eran lanzas
Contra el abrasador cristal de la espesura
y la impenetrable sabiduría de los arroyos.
En sus crines el carbón caía
Como una profunda cascada del más oscuro vacío
En sus ojos ardían veleros
                                Navegadores de sangre
Brazos como raíces líquidas rebelándose
Alzándose contra la certidumbre
                                De la duda de algún Dios.
Pero he olvidado todo:
Los siete días del mundo
                fundadores de cada nueva madrugada
Los hábitos de las lágrimas
                exploradoras en desiertos de niebla azul
Los cuchillos de plata
                ásperos mutiladores de montañas mudas...
No recuerdo ninguno de los gestos de la luna...
¿No hay nada
por lo que mi mente siga contando
las arrugas en la piel de los linces?

Sólo sé...
                - Dicen que son las hormigas las primeras
                cultivadoras de azúcar y paciencia -
Sólo sé que amaría...
                - Cuando una edad muere, hay un fuego
                que canta hasta que las paredes de arena
                                                Se calman y duermen -
Sólo sé que amaría odiarte...
                - No todo hombre nació en una madrugada:
                Algunas tempestades arrojan aguijones
                Como despreocupados volcanes de nubes -
Sólo sé que amaría odiarte
Porque amándote...
                - El recuerdo es un trovador con clavos
                de plomo. Su piel brilla como los sapos.
                O como la lepra. O como la verdad. -
¿Se detiene el tiempo cuando los laberintos
laten como el esperma de un corazón translúcido
                                Infectado de semillas llameantes?
Sólo el Gran Roble
(Aquél de cuya voz de roca colgaba el mar
cuando ni aún él conocía su destino:
                El vértigo verde
Y los reflejos temblorosos
del eco de sus propias canciones de dios)
Me susurró el Secreto
con el jadeo pegajoso de un lobo
enredándose como una hiedra lasciva en mi oído:
Sólo sé que amaría odiarte
Porque amándote me odio a mí...

                                                ¿Olvido o certidumbre?
Elijo morir con la astucia serpentina de una flecha.

memento ...


Tenemos:

Los sueños que nos engendraron.
Las lápidas que encendieron las palabras de la lluvia.
El cielo despedazándose en nuestra nuca agrietada.
El sueño de nuestro miedo. El tiempo en algún espejo.
La mente riendo espesa como una marea dormida.
Tenemos incluso el humo que sangró de nuestros ojos...

A una paloma muerta le crecen alas de espuma.
El vértigo arroja nieve en su imperio de ceniza.
Cada latido se funde. Hay una rosa en el cielo
Creciendo en el terremoto de las liebres alocadas.
Los lagos se enfervorizan cuando la noche les canta
Y les cuenta que hubo un día en que la luz fue una estatua.
Pero yo busco en los pozos el sudor de los primeros
Que aceptaron ser esclavos de las olas. De los días.
De esa furia temblorosa de capa negra y escarcha
Que cuando el agua reviva me secará las encías...

¿Y Tú?...
Tú... Tú acunarás mis entrañas...

carpe ...


Pido:
La voz de los muertos cuando estallan las cerezas
El agua en los labios fríos del cielo
El orgullo de un árbol desafiante cuando golpea las paredes de plomo
Los dedos como flautas de la nieve a nuestra espalda
El hierro moldeándose en una serpiente sabia
sobre nuestro pálido temblor
Las velas incendiadas por las secretas lanzas de una voz nocturna
Luminosas como las suaves lápidas del océano
Y
El cálido remolino de unos ojos inocentes como el trigo.

Y si no se cumple
Si los gemidos son izados a los mástiles de la distancia y la niebla
Si hasta la muerte se asusta de sus propios delirios
Caiga la furia de las estatuas de los ahogados
Exploten como abejas ciegas los cofres de los dioses
Y que sobre nuestras cabeza condenadas,
que aún esperen otro fugaz instante
Se oscurezcan las profundas túnicas de los ángeles
Destellen sus espadas indignadas con los pecados de las piedras
Cubran de flechas los árboles sus heridas silenciosas como caricias
Y
Mientras las plumas arañen como latidos húmedos en nuestro pecho
Revoloteen sus alas entre el etéreo cadáver del tiempo
Y el pozo carmesí del olvido...

... es el poema


Muchachita de ojos de otoño:

Auroras extienden hoy sus dedos de horizonte
Recuerdan cantos de pétalos y huracanes
Imprevisibles como un eclipse en la madrugada.
Como vos sabes todo esto, con un gesto
Renombras las alambradas del silencio
Usurpas al hielo estigmas y memoria
Zambulléndolo en rituales oceánicos
                                                                y eternos.
En el precipicio tras el cual están tus manos
Sostiene el mundo palabras
                                sobre el filo de una pluma.
Emerge allí el crepúsculo desde una sonrisa
Late en el cielo con viento y arena roja.
                (Y por eso el día gira. Y por eso el agua vibra)
Prefieres cazar estrellas a oír racimos de niebla
Ofreces a la ansiedad el susurro de las dunas.
Entregas, vos, entre olas, azucenas y arlequines...
Mas, por si no lo sabes: Cuando vos hablas... Y miras
Acercas a un pobre loco, paso a paso, al mediodía...

el eclipse


Tras tantos años buscando una certeza

en la Luz que siendo un grito asalta el mundo
Cómo saber que
                - más que en ella,
                que en su reino solar que parece
                Colmar el cosmos como creándolo
                Y por tanto es un todo
                                                Infinito y sin matices-
La respuesta iba a encontrarse en el instante
                                                de su ausencia silenciosa...

el pacto


El silencio cae como una tormenta agitada

de truenos mudos que crispan nuestras manos.
La noche se adueña de todas las palabras
trocando cada término por niebla enmarañada.
Al fin, las sombras bufan, relinchan los caballos
que coléricos, se perfilan, sobre nuestras paredes.
Pero, da igual, amor, que tu mano tiemble
                                                 [o mi mente estalle
con la lluvia urgente de lo que no diremos.
Porque el pacto es antiguo, y la ley más sabia
que los surcos que marcan nuestro agostamiento.
Y así seguiremos, mirándonos sin rencor
sin notar la tempestad ni la furia encabritada
Quizá entendiendo sin llegar a ver
                                [quizá llorando queriendo oír
de nuevo palabras vagas disueltas en la rutina.

por qué


¿Por qué despertaremos de nuevo a las serpientes?

Como un espantapájaros la niebla abraza las ramas.
Tú no.
                Tú no lo ves.
La sangre de tus caderas se aplasta sobre mi frente.
¿Por qué crepitan las lágrimas blancas
                                                                de los almendros?
No sé si recuerdas
Cuando los años salpicaban como peces
                                                                en nuestras lenguas.
Pero no.
                Tú sólo ves el silencio.
Hipnótico como la muerte cuando camina.
¿Por qué no beben los pájaros en los labios húmedos
                                                                de las heridas?
Sí.
                Es el sol quien se derrite
Rebosa la copa de tus mejillas con caricias de oro.
Mi boca se abre con una flor de silencio.
Y cuando intento gritar
Como un soplo negro talando árboles en mi pecho
                Arde el polvo.

también la noche


También la noche es oscura, y es bella.

Se tuercen los árboles descarnados
Se inclinan en un templo de triste fosforescencia.
Hay cúspides desgajadas que rasgan el cielo
                                [como huesos astillados
Se arruga la tierra e implora las franjas luminosas
con que la mañana asaetea su seno de doncella.
Espigas fantasmales ondulan el viento.
El aire es plateado como la luna estallando
                                [en olas sinuosas.
También tus ojos son negros, y brillan.

no lo diré


Caen las letras.

Como la lluvia oscura de un árbol herido.
Quemando pétalos húmedos al azar en el papel.
Caminos entre gusanos
- Donde hay gigantes de piedra -
Me acercan a las tumbas de palabras que heredé:
El Nombre De Un León.
El que tuve...
...Y perdí.

¿Qué diré ahora?
¿Que he visto plumas fluidas desperezándose en las chimeneas?
¿Que se abrazaban al amanecer como enredaderas sin luz?
No puedo... No puedo decir que...
Me arrastra la corriente que se oxida entre mis ojos.
El hielo se hace pedazos como un látigo en mi espalda
- Mi propia sangre florece: ola clavada en las sombras.
El silencio parpadea mientras reza en las cavernas -
Pero no... No lo haré...
La tormenta me disfraza. Una araña cubre el cielo
Luminosa, desafiante, un instante, como un arco...
La vida crece en mis uñas como una planta de piedra.
Pero en mi alma hay demasiada lluvia de cortinas verdes...
... Llegan lágrimas - se retuercen - hasta el filo de mis dedos...
Pero no. Estoy seguro...
No lo diré...
Aunque un tren borboteante escupa espadas hacia el cielo...
Aunque flechas interroguen cada uno de los poros de mi estómago...
No lo diré. Resistiré. No gritaré a los tejados ardientes...
No lo diré...
No diré que te quie...

en tus brazos (o el instante que huye)


Cuando toco tu piel, es la Luna

quien eriza sus sombras, y es como
si un mar en tus brazos se extendiera...
Y en su curva el mundo termina
y despierta, y renace con furia
Y su voz que me ciega es un río
donde saltan en gritos silentes
galaxias como hechizos que giran...
Y en lazos de mareas plateadas
En la noche que espera y respira
Crea el cielo espirales de fuego
para anudarse al baile sagrado
que es tu abrazo... Pero el tiempo huye...
El instante ha muerto...
                                ...Tu boca ya duerme...

nevermore

“y escribí la primera línea vaga”
Pablo Neruda

Golpeteo de alas como losas absurdas.
En las ventanas abre su pecho. Levanta
los brazos como llamas cortantes. El cáliz
gira y chirría bajo la túnica. Bulle
con el mandato de cuchillos tensos
                                                Erguidos en círculo
"Saciad la sangre del apóstol incrédulo"
Corren lobos fugaces hacia la selva brumosa
                - Mientras, el anciano aún ríe
                Se arranca los cabellos chorreantes -
Envuelven el cielo con miles de manos rígidas
Bandadas como precipicios hacia el sol extinto.
Gritan, gritan, se aferran a las ramas de la tormenta.
                                "Nunca más, nunca más..."
Y el aliento agitado... A la vez caen las olas chispeantes.
No se interesan en sueños. Sólo pretenden momentos.
Pero yo olvidé que el aliento del Dragón
se había posado en mis párpados
                                                [purificando las llagas
antes de partir a que la lluvia absolviera mis pecados.
Imágenes en el reflejo de un espejo roto
Se agolpan. Los caminos se dispersan.
En las farolas sonrientes fantasmas ahorcados.
Océanos infinitos como mundos atrapados en una pupila.
Burbujas perfumadas como el trigo maduro
                                                                Fulguran
Estrellas de carne insomne.
                                Y el ruido... ¡Dios mío, el ruido!
Enterrando legiones de pergaminos ciegos
                                Venera a la noche demente
                                                Así, mi alma...

tu ventana


Nunca vi la soledad bajo tu ventana.

Hasta la más humillante fiereza de los girasoles
terminaba durmiendo como los caballos acostados
                                                bajo cada incendio
¿Quién, sino tú, sería capaz de transformar el granizo
                                                hilando tallos de lava?
Recuerdo a los mendigos bailando alrededor de los jarrones.
Y tu nombre sonriente sobre una rama
                                                - o un altar, o una moneda -
Recuerdo que las alas florecían sobre las paredes
como los gritos de los niños al atravesar el río.
Incluso alguien me dijo que, detrás del bosque
                dormía el verano.
Pero un día, al abrir las cortinas
                vi que tras ellas se escondían montañas.
Un manto de seda palpitaba sus heridas
                ululando en los barrotes de la escalera.
Hoy he visto un perro en las constelaciones.
Mi propio rostro me ha acusado
                deformándose como un murciélago.
Y las cruces me han clavado una estaca en el costado
Rígida como los salmos de la madrugada.
No volveré a acercarme como los cuervos de plata
                                                Bajo tu ventana.
Pasearé, entre el sueño de las hogueras, reviviendo
la molesta sensación de lo imposible.

soneto


Un soneto, como aquél, el del gran Lope:

El burlesco, el encargo de Violante.
Yo aunque en esto de rimar soy principiante
Quiero ver si en farsa tal está mi tope.

Mala rima tengo aquí, esta con "-ope"
Los puristas me obligan a un consonante.
Seguiré, de cualquier forma hacia adelante
Aunque sea en asonante y me equivo..e.

¿Por qué rimas? ¿No es Poesía suficiente
"hierba ardiente, risa azul, espuma muerta"?
¿Quién dirá que debo atar con una cuerda

Las Gaviotas, versos libres, de mi mente?
Por lo menos, he hallado una cosa cierta:
En el Arte de rimar, soy una ...
                                                [persona bastante vulgar.

                (Que se me perdonen los dodecasílabos,
                en vez de los endecasílabos marcados por los cánones.
                Pero ése ha sido el deseo de las caprichosas musas)

fábula de la puta y los laberintos


Hubo una vez una puta que dibujaba laberintos
sobre monedas de oro.
La gente, al verla, se reía
Como las mariposas ante la infidelidad de las nubes.
A nadie le importaba que, por las noches,
                                                sobre la hierba aplastada
Se abrieran los cascarones de las nebulosas.
¿Por qué preocuparse? Ningún sacerdote les había dicho
                                                                Nunca
que fuera necesario arrodillarse a rezar
ante las severas murallas de algún barco.

Pero, uno a uno, todos acabaron llegando
ante las oxidadas verjas que delimitan la playa
donde bailan y mueren los escorpiones.
Y, al ver los árboles triangulares
(que ni siquiera daban ojos como fruto)
les pareció como si un sonriente croupier
estuviera repartiendo las cartas de nuevo
                                                                Boca arriba.
Cuando miraron a su pies, advirtieron, por vez primera
que siempre habían tenido, enroscados en las piernas
dos nerviosos perros de mirada desafiante.
Cada uno de ellos temió
                                                                En silencio
que las espinas que atravesaban el espejo
                                                cada vez que se miraban en él
acabaran convirtiéndoles en una cenicienta tela de araña.
Y es que, en el fondo, todos sabían
Como el más astuto de los glaciares
que hasta el más fiero huracán
                                                - el más silencioso iceberg -
termina siendo tallado como la madera de los ataúdes.

abrir las heridas

(proyecto para una letra de pop pretencioso)

Yo
Siento cosas que aún no sé nombrar
Como el miedo o la soledad
Por quererte

Quizá
No es el tiempo el que me hace gritar
Son las voces clavando un “no estás”
En mi mente

................

Perder
La esperanza sin saber nadar
Como flores regadas con sal
Muy despacio

No sé
Si sonríes es magia o crueldad
Enloquezco y me quiero enterrar
En tus labios

................

Querer
Ser valiente y volver a caer
Con la lluvia quemando la piel
Hasta el alma

Podré
Olvidarte y no despertar
Cada noche ansiando ver el mar
De tu espalda

................

Ven
A estas manos que tiemblan de sed
Tan perdidas queriendo creer
Tus mentiras.

Y yo
Aunque me ahogo aún anhelo sentir
Tus caricias que vuelven a abrir
Las heridas.

Querer...
Olvidarte y no despertar...
Son las voces que vuelven a abrir...
Las heridas...

faz diamantina


Hoy aprendí algo nuevo
subiendo las escaleras de mármol
hacia tu cara tranquila.
Luché contra alimañas que se retorcían en mi cuerpo
                                [intentando succionar mi determinación.
Grité cuando tus brazos se curvaron por el fragor
                                                                                [ensortijado
de la indignación y los murmullos alocados.
Pero llegué.
Y supe por qué tu rostro pétreo
reflejaba las planicies ilimitadas.
Y admiré la razón por la que tus ojos
                [imperturbables, confiados
vagaban, como salpicaduras de un río otoñal,
por caminos inamovibles.
Y lloré al comprobar que tus cejas,
en su eterna curva de sugestiva intriga
se arqueaban no hacia mí,
                                [sino por encima
aún buscando el mar incorruptible
que escarchó tu cara con estrellas fugaces.

soneto vacío

Intento de emulación sabiniana
con bastante respeto pero también
con bastante torpeza

Hoy que he escupido lo humano y lo mezquino
Que no he visto a Dios donde siempre en el bar
Que he retado a mis excusas para hablar
de los años que bailé con el destino

Hoy que ya no hay garabatos en el vino
Que la lluvia ha dejado de fumar
Que mis fantasmas dicen que fue vulgar
enmarcar las cicatrices del camino

Hoy que ya soy material de matadero
Que no creo que sufra ni el sufrimiento
Que se me acaba el contrato con el llanto

Sé que no fui más allá del cenicero
Que el espejo no respira mi lamento
En fin, que hoy me seco y huye hasta el espanto